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”Sería una grave injusticia catalogar como simplemente naif o ingenua a la pintura de Julio Roldán. Sus Oleos, revelan un particular eclécticismo manierista que incluye entre los múltiples objetos de sus citas de estilo a la pintura naif del Aduanero Rousseau, junto con los géneros marginales de la gráfica erótica y el realismo fotográfico, además de por supuesto fuentes más prestigiosas, tales como las escenas costumbristas de Brueghel, el Viejo, la pintura barroca, el realismo francés del Siglo XIX el muralismo del mejicano Diego Rivera, el cine neorrealista italiano de Fellini y Ettore Scola, y muchas otras imágenes que forman parte de la avalancha de información visual de
nuestra época, avalancha que en el caso de Roldán se ve acrecentada no sólo por su cinefilia y su experiencia previa como paisajista aficionado, sino también por sus viajes de estudio y por su formación como fotógrafo. Quizás a esta última se deba la minuciosidad de sus pinturas recientes, verdaderas radiografías culturales de los detalles de estilo que constituyen la realidad misma”.
”Los Oleos de Roldán son vivenciales, y con una notable carga de sensibilidad como una orquesta donde la imaginación es la que dirige la batuta, los cuadros de Julio Roldán son, a simple vista, un colorido
muestrario de situaciones. Sin embargo, con una mirada más profunda se descubren - escondidas- complicidades, picardía melancolía y hasta cierta tristeza”.
”Pintura irreverente y sensual, tiene las redondas formas del abrazo... No sólo se ve, también se oye, porque desde ella nos inunda una música llena de ritmo... Tanta magia junta, pocas veces se encuentra...”
”Explosiones de color caracterizan a la mayoría de sus cuadros... Se trata más bien de un estilo
tropical, pleno de rojos, amarillos y verdes. Dueño de un eclécticismo ingenuo, Roldán se atreve a las mezclas más osadas”.
Rosario 12 18 de junio de 1996
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