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"... De Chacabuco, este punto casi invisible en el mapa, nadie habla. De ese
sitio que hace siete décadas fue una de las salitreras más importantes del
mundo, nadie hace referencia, y cuando uno pregunta en la estación de
Antofagasta cómo llegar hasta allí, muchos ni siquiera pueden señalarle un
sitio imaginario en el horizonte desnudo. Sucede que esa ciudad amurallada
de 62 hectáreas de extensión, erigida en medio de la nada a comienzos de la
década de 1920 y abandonada luego como un Titanic en un mar de arena y sal
cuando la extracción del salitre dejó de ser un negocio rentable para las
compañías extranjeras, fue reconvertida a partir de setiembre de 1973, en
campo de concentración por la dictadura chilena. En esa extención, el
artista argentino Dario Ares, escondió cinco botellas que contenian, cada
una de ellas, fragmentos de textos literarios escritos por cinco personas
diferentes.
Las cinco botellas fueron selladas en Argentina, transportadas y ocultadas
en Chacabuco para que, siguiendo una pista fueran encontradas por futuros
viajeros que lleguen al lugar. De este modo las botellas fueron arrojadas a
este mar de sal..."
Nota aparecida en las revistas: Vistaalsur Nº 4, Colombia 2003 y Humbolt Goethe-Institut Inter Nationes Num. 138; Alemania 2003
"Desde Arica hasta Valparaiso comenzaron a aparecer botellas con mensajes,
enterradas en las calles, salidas de las alcantarillas, tiradas en las
aceras. Como si un mar hubiera existido antes que la ciudad, como si ese
mar se hubiera secado dejándonos los secretos que albergaba."
Diario El Mercurio, Chile. 2001
Fourfocus se llama la muestra alojada en el Centro de Apertura Multicultural
ubicado en la esquina de Jujuy y Suipacha, y que reúne la
obra de cuatro jóvenes artistas plásticos rosarinos bajo la curaduría de
Raúl D´Amelio. Cuatro enfoques que logran decir, cada uno a su modo, que no
están agotadas las formas de observar e interpretar el mundo, y que además,
la fotografía y la video instalación, pueden ser excelentes herramientas de
indagación y descubrimiento. Apelando a un lenguaje singular y propio que
apuesta a advertir y señalar la existencia de nuevas zonas o espacios de lo
real, la producción de estos cuatros artistas advierte a su vez que no todo
está dicho, que hay aún muchas preguntas sin responder y que el campo
estético puede ser una de las llaves o territorios donde comenzar a esbozar
algunas respuestas.
Darío Ares apuesta a la videoinstalación con una obra que es, entre otras
cosas, un interrogante o una reflexión sobre la fugacidad. Una pantalla de
televisor proyecta una serie de imágenes apropiadas del registro
cinematográfico -fragmentos de películas de Pontecorvo, Wells, Hitkotch,
Torre Nilson, Disney- en las que el tema central es la duplicación o la
instancia del espejo, al tiempo que una frase escrita en reverso, interroga
al espectador de la obra sobre su vacilante e incierto lugar en el mundo.
Rubén Chababo Diario La Capital, Rosario, Argentina. 2003
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